Manual de limpieza

Las operaciones de limpieza más frecuentes son aquellas que se realizan diariamente y generalmente son manuales. Eliminar la suciedad y el polvo es un trabajo de gran importancia, pues cuando nos encontramos con una superficie donde se ha depositado el polvo, nos da una impresión de suciedad. El polvo es transmisor y propagador de microorganismos y en muchos casos es causa de alergias.

Antes de realizar cualquier operación de abrillantamiento, desmanchado o fregado, debemos antes eliminar los residuos sólidos y el polvo de las superficies a tratar. La mejor manera de recoger esta suciedad es mediante barrido.

Siempre debemos encontrar la mejor forma de trabajar ahorrando tiempo y esfuerzo. La limpieza se realiza de modo manual cuando las superficies son pequeñas, para eliminar la suciedad, se utiliza una escoba o cepillo, según el tipo de suelo y se retira la suciedad con un recogedor.

En algunos sitios, también se puede hacer un barrido húmedo. Un barrido húmedo consiste en eliminar, capturar las partículas de polvo y suciedad poco adheridas a las distintas superficies. Esta operación se realiza mediante mopa. En la mopa previamente se aplica líquido captador-retenedor de polvo con el fin de evitar que las pequeñas partículas de polvo se desplacen de un lado a otro. La superficie tratada queda perfectamente limpia.

Para eliminar el polvo o suciedad en paredes pintadas, frotaremos suavemente con una gamuza de algodón impregnada con un detergente ligeramente alcalino de fácil secado.

Después del barrido, la limpieza concluye con el fregado. Consiste en eliminar los restos de polvo, suciedad adherida, manchas, marcas o huellas. Los principales elementos son el agua y el producto detergente adecuado que se diluye en el agua. La formación de espuma, en general, es importante, pero escogeremos detergentes de espuma controlada o reducida para facilitar el aclarado posterior.

Utilizaremos cubos de fregado profesional o carro de lavado. Cualquier empresa de limpieza sabe que lo mejor es utilizar dos cubos, ya que el agua de fregar con detergente, no se mezcla con el agua sucia recogida, con un solo cubo el agua con detergente y el agua sucia se mezclan de modo que se tiene que cambiar el agua continuamente.