Riesgos laborales en el sector de la limpieza

En el sector de las limpiezas generales profesional, existen una serie de riesgos laborales que se dan con mucha asiduidad. Pero que con una formación adecuada y con la utilización de los equipos de protección necesarios se pueden evitar.

El trabajo de limpieza implica una actividad intensiva con un alto ritmo cardiaco y con una carga física de trabajo.

En general, el trabajo de limpieza implica frecuentes manipulaciones manuales de cargas (cubos de basura, cubos de agua, transporte manual de maquinaria, desplazamiento de mobiliario, etc.) para la más adecuada realización de las tareas.

Es de destacar el mantenimiento de posturas forzadas, aquellas que implican forzar de manera excesiva las articulaciones o el mantenimiento durante periodos prolongados de una flexión de las articulaciones.

Los principales riesgos en este sector son los trastornos músculo-esqueléticos, problemas de espalda como lumbalgias, dorsalgias o lesiones cervicales. Las zonas más sensibles son los hombros, brazos, manos y como he dicho anteriormente la espalda. También son habituales los aplastamientos, golpes contra los objetos, cortes, fracturas y esguinces. Los riesgos más habituales pueden ser las caídas, resbalones o tropiezos.

Diariamente, los trabajadores del sector emplean productos químicos para realizar las tareas de limpieza, desinfección, abrillantamiento, etc. Estos productos implican unos riesgos que hay que conocer y evitar. El aparato respiratorio es la vía por la cual pueden penetrar sustancias tóxicas y agentes químicos, para ello se debe proteger las vías respiratorias con mascarillas.

También para proteger las manos se deben utilizar guantes. El trabajo que se realiza en una empresa de limpieza es un trabajo duro con consecuencias en los historiales médicos de sus trabajadores y trabajadoras, ya que el esfuerzo constante pasa factura